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Comunicación en dos direcciones (...)
Tenemos aquí que José causa una comunicación y Guillermo no continúa el ciclo. No sabemos ni preguntamos ni tampoco nos interesa, si Guillermo, como punto receptor, la escuchó siquiera. Podemos suponer que al menos él estaba presente, que José habló con suficiente volumen para que se le escuchara y que la atención de
Guillermo estaba en algún punto cercano a José.
Entonces, en lugar de llevar adelante el ciclo de comunicación, José se queda con un ciclo incompleto y nunca tiene la oportunidad de convertirse en José.
Hay diversas maneras en las que podría quedar incompleto un ciclo de comunicación y podríamos clasificarlas como sigue:
1. José no emana una comunicación,
2. Guillermo no escucha la comunicación,
3. Guillermo no contesta la comunicación que recibió, y
4. José no da acuse de recibo con alguna señal o palabra que indique que escuchó a Guillermo.
Podríamos señalar varias razones para todo esto, pero nuestro propósito aquí no es dar razones de porqué no se completa un ciclo de comunicación. Nuestro único propósito tiene que ver con el hecho de que no se completa.
Digamos ahora que en la Gráfica A, José es una persona que origina comunicación de forma compulsiva y constante, tenga o no la atención de alguien y tengan estas comunicaciones algo que ver con cualquier situación existente o no. Vemos que José corre el riesgo de encontrarse, al comunicar, con un Guillermo que no le presta atención y que no le escucha, y por ello, con un Guillermo ausente que no contesta y un José
ausente que nunca da acuse de recibo.
Vamos a examinar la misma situación en la Gráfica B. Aquí tenemos en Guillermo, la originación de una comunicación y tenemos al mismo José con un flujo de salida compulsivo. Guillermo dice: "¿Cómo estás?’’ y no se completa el ciclo porque José está tan ocupado en su propia conducta compulsiva que no se convierte en José y nunca da a Guillermo la oportunidad de convertirse en Guillermo y dar acuse de recibo.
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